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  • Protesta 2.0 cuesta a United 180 millones de US$. Santa Bárbara agradece que yo aún no aprendo a tocar guitarra.

    Tal como vengo diciendo los tiempos cambian y medir los alcances de las acciones de un individuo es cada vez más difícil, algo que pudieron comprobar los accionistas de United al perder más de 180 millones de dólares en pocos días gracias –al menos en parte– a un video subido en YouTube.



    La historia es contada en su video, y en la página web del músico, y difiere poco de las experiencias que los usuarios de las aerolíneas solemos vivir constantemente. Se trata de una verdadera lucha épica entre David (Dave) y Goliath (United).

    Dave Carroll llegó a observar cómo los empleados de United lanzaban las guitarras de su grupo, en medio de un trasbordo en un viaje de Halifax a Nebraska, con escala en Chicago. Ante eso optó por avisarle a los empleados de la línea aérea que hicieron caso omiso a sus queja. Después al llegar a su destino final comprobó que efectivamente su guitarra Taylor de US$3.500 estaba rota por el maltrato de los empleados. A partir de allí comenzó un calvario de llamadas a United para lograr que, al menos, pagaran los US$1.200 de la reparación. Tras meses de llamadas y varias interacciones una empleada le dio la palabra final: su reclamo no procede. El le prometió a la empleada que haría tres canciones para relatar su odisea y que incluso realizaría videos para cada una de ellas. La meta era lograr que la primera canción fuera vista por cien mil personas en un año, pero la canción –estilo country—resultó tan pegajosa y animada, que ya va rumbo a lograr los cinco millones de vistas en YouTube, además de ser la canción country más popular de la tienda iTunes en el Reino Unido. Todo eso en menos de un mes.

    Pero alguien que si aprovecho la oportunidad fue la gente de Gutiraas Taylor, que hicieron su propio video, llevaron a Carroll hasta su fabrica y obtuvieron publicidad positiva de un evnto fortuito. Incluso hay otros artistas que han intentado aprovechar el momento, como uno que escribe una canción dedicada a la aerolínea Southwest donde afirma haber volado infinidad de veces si que le rompieran su guitarra.

    Como dato curioso, los 180 millones de dólares, habrían alcanzado para comprar poco más de 51.000 guitarras Taylor.

    Y es qué las redes sociales, unidas a la creatividad de un individuo, pueden ser una combinación explosiva. No saben cuanto lamento no haber aprendido a tocar guitarra y así desquitarme en YouTube del atraso –sin explicación—de Santa Bárbara que me hizo perder todas mis conexiones en Europa hace menos de un mes, sin siquiera obtener un “disculpe” de su parte. Por poco logran que no llegara a Croacia para estar hablandodeti con la gente de Kaspersky.

    Nota: para aquellos que no dominan el idioma inglés hay una versión con subtítulos en español en http://www.youtube.com/watch?v=3bFQs5c6JFA

  • ¿Necesito una mini note?

    ¿Necesito una mini note?

    netbookSi han visitado una tienda de electrónica en los últimos meses habrán notado como un dispositivo que parece casi un juguete está llamando cada vez más la atención: las mini notebook. Pocos adultos pueden dejar de detenerse al pasar al lado, y ponerse al menos a mover el cursor –quizás en su inconsciente, estén dudando de que «funcionen».

    ¿Cuál es la extraña fascinación que esos equipos producen en todos nosotros? Se trata de la movilidad expresada al máximo. Todos quieren el poder de conectarse, escribir correos, revisar páginas web, pero sin el peso de un portátil tradicional. Los teléfonos celulares no son lo suficientemente cómodos para eso y las mini note se están vendiendo como nunca.

    Sin embargo hasta los mismos fabricantes muestran cautela y algunos de ellos sugieren en su página web una serie de pruebas para que el usuario determine si en realidad le conviene comprarse una «mini».

    Pero aquí se enfrentan emociones encontradas, entre el usuario que quiere más poder y el que quiere mayor libertad. El que sueña con el último procesador versus el que quiere trabajar y olvidarse de guerras tecnológicas. Y el ganador es casi siempre este último. Se trata en gran parte de un triunfo de la razón sobre la emoción.

    Yo personalmente prefiero mi Macbook, aunque no puedo negar que cada vez que me toca viajar en avión y el de adelante reclina su asiento de manera violenta –buscando la pantalla de mi portátil– no me queda más que desear tener una de estas portátiles, para evitar tener que escribir angustiado, y en mala postura.

    (este post ha sido publicado en PC World en español, el mes de enero 2009)