La impresora monocrómatica de inyección de Tinta de Epson, la K100, es una impresora de alto rendimiento y bajo costo.
Pros: Alta velocidad, bajo costo, capacidad de conexión inalámbrica
Cons.: El uso de dos cartuchos de tinta negra, puede confundir a los usuarios al momento de reemplazarlos.
Epson tenía años sin ofrecer al mercado una impresora monocromática basada en inyección de tinta. Sin embargo la K100 –y su hermana mayor la K200– ofrecen una gran calidad de impresión, una velocidad admirable y gran facilidad de uso, que hacen sentir al usuario que se enfrenta a una impresora realmente moderna y tecnológica.
En mi caso particular la estoy utilizando para reemplazar un a láser de bajo costo, y la experiencia es muy buena, y no estraño ni la velocidad ni la calidad.
Cifras en la web destacan que el costo de impresión de esos modelos es tan bajo como 1.5 centavos de dólar por página, lo que las ubica como una de las impresoras más económicas del mercado. Si se une esto a su gran velocidad, y a la capacidad de funcionar de manera inalámbrica –al conectarla a un enrutador inalámbrico—la convierten en una opción muy atractiva para hogares, así como para pequeñas y medianas oficinas.
En mis pruebas de impresión de páginas de texto repetidas o no, la impresora supero consistentemente las 15 páginas por minuto, y aún cuenta con un modo rápido que promete imprimir poco más del doble de páginas por minuto –aunque personalmente no lo evalué en grandes lotes de páginas, ya que la impresión con calidad normal es bastante rápida como para no necesitar usar este modo “draft”.
Una de las cosas que llama la atención es la gran calidad del color negro, muy consistente cuando se imprimen grandes áreas rellenas.
Para aficionados a la fotografía, esta impresora permite imprimir fotos en tonos de grises sobre papel fotográfico, que resultan sorprendentes. Epson proclama además que estas impresiones son a prueba de agua.
Por último, la tecnología MicroPiezo es la responsable de la alta calidad de impresión y velocidad, pero además tiene otra ventaja: un bajo consumo eléctrico, algo donde las láser, especialmente las que no son de última generación, suelen quedar bastante mal paradas.