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  • ¿La Internet de las cosas o el Apocalipsis del mundo que conocemos?

    ¿La Internet de las cosas o el Apocalipsis del mundo que conocemos?

    El ataque sufrido por DynDNS, un proveedor de servicios muy importante, involucró una gran cantidad de dispositivos de la llamada Internet de las Cosas, en lo que puede ser un pequeño adelanto de lo que puede venir en un futuro, cuando muchos dispositivos –incluyendo automóviles, camiones y autobuses—puedan ser manipulados por cibercriminales inescrupulosos

    Twitter, Netflix, Spotify y otros grandes servicios de la Internet quedaron fuera de línea la pasada semana gracias a un intenso ataque de denegación de servicio —DDoS—sufrido por el proveedor de servicios DynDNS. Desde primeras horas del viernes 21 el ataque estuvo creando problemas para los lectores de medios on line como New York Times y Financial Times, problemas a los jugadores d ela red PlayStation Network, o imposibilitando a muchos el acceso a su cuenta de Twitter.

    El ataque funciono atiborrando de trabajo a los servidores de nombres o DNS –esos que traducen las direcciones web que conocemos en números para las máquinas—los cuales no fueron atacados en su seguridad, sino más bien abrumados por la gran cantidad de consultas que empezaron a surgir.

    Del lado de los malhechores destacó el uso, por primera vez en gran escala, de dispositivos de la llamada Internet de las Cosas, IoT, en este caso principalmente cámaras de vigilancia de un fabricante chino. Los delincuentes aprovecharon una política de seguridad muy débil, con contraseñas sencillas y repetidas, para tomar control e infectar a estas cámaras que fueron usadas como una arte importante del ataque.

    Este uso masivo de dispositivos de la IoT levantó la precupación de muchos expertos acerca de la seguridad de estos nuevos dispositivos, algo de lo que algunos hemos estado hablando desde hace mucho.

    La IoT preocupa a los que saben de seguridad

    En el año 2010 conversé con Pavel Mrnustik, en aquel entonces CEO de TrustPort –una empresa de seguridad basada en la ciudad de Brno en la República Checa—y tocamos el tema de la Internet de las cosas y de las posibles consecuencias de un ataque a los dispositivos. En aquel entonces la Internet de las cosas sonaba muy lejana –recién vi la primera aplicación práctica en un laboratorio en Colonia donde DHL e IBM trabajaban en sus aplicaciones sobre el mundo de la logística—pero aún asi Pavel mostraba preocupación al respecto. “Imagina si en medio del invierno los atacantes se conectan y apagan y deshabilitan los dispositivos de calefacción de una ciudad o si les da por poner en verde a todos los semáforos de la misma” comentaba el ejecutivo.

    En varias ocasiones toqué el mismo tema con Eugene Kaspersky, de Kaspersky Labs, y el siempre se mostró reacio a profundizar el tema, dando a entender que las consecuencias podían ser muy graves y era mejor no conversar de eso, dando ideas a los malhechores.

    Varios años más tarde, en el 2013, conversaba del mismo tema con Art Coviello, entonces CEO de RSA, y el usaba una figura para que entendiera el problema. “Actualmente la frontera [digital] que tenemos que defender es como del tamaño de este estado [California]. Pero con la Internet de las cosas la frontera será más grande que todo el territorio entre California y Alaska y no se podrá proteger de manera tradicional. Deberemos incorporar analítica y Big Data para poder vigilarla” aseguró.

    La preocupación por la seguridad de la IoT ha sido tratada muy a la ligera, pero debe estar incluida desde el diseño de los dispositivos. En el ataque de la semana pasada la debil política de seguridad del fabricante chino Hangzhou Xiongmai Technology, dejo paso libre a la instalación del malware conocido como Mirai. Para formar una botnet de gran tamaño que puso a la Internet de rodillas. Debe existir algún tipo d econtrol –que en la actualidad no existe—más allá de la regulación normal del mercado, para limitar la conexión de estos dispositivos, y muchos investigadores y expertos en seguridad están especulando como hacer para implementarlo.

    Para colmo de males, el creador del malware Mirai hizo publico a principios de este mes el código de su malware y ya ha sido utilizado en algunos ataques de DDoS, incluyendo uno contra un investigador de ciberseguridad, Brian Krebs, cuyo blog fue tumbado ¡con la impresionante cantidad de tráfico de 655Gbps!

    Es así como pronto estaré hablandodeti, Internet de las cosas, y de tus fallas de seguridad, ya que es bastante seguro que veremos más ataques de este tipo en los meses por venir.

  • Dick Cheney: corazón a prueba de hackers que invita a la reflexión

    Dick Cheney: corazón a prueba de hackers que invita a la reflexión

    cheney
    Dick Cheney, quien fuera vicepresidente de los Estados Unidos durante 8 años en los dos mandatos de George W Bush acaba de dar unas declaraciones a la prensa, donde asegura haber contado con un dispositivo en su pecho, una bomba centrifuga para la sangre, que tuvo que ser modificado, para evitar que hackers se conectarán al mismo usando WiFi y lo desconectaran.

    Cheney quien ha sufrido 5 ataques al corazón en su vida, e innumerables episodios cardíacos, cuenta ahora con un corazón trasplantado, luego de vivir 15 meses sin pulso, si tal como lo leen, mientras usó el dispositivo de US$100.000 arriba mencionado. En muchas partes del mundo el caso del dispositivo mejorado les sonará conocido, ya que la polémica serie Homeland usó una idea similar en uno de los capítulos de su primera temporada.

    Pero en un mundo donde abundan los dispositivos conectados, ese que va hacia la Internet de las cosas, la seguridad será cada vez más importante. Conversando hace unos años con el CEO de la empresa de seguridad Trustport, en aquel entonces Vladislav Nemec, el me aseguraba que algunos de los peores escenarios que podían predecirse en el caso de ataques terroristas, incluían el acceso no autorizado a dispositivos de uso diario conectados, desde aspiradoras y televisores, hasta marcapasos y prótesis controladas a distancia. En ese momento Nemec reconocía que eran pocos los dispositivos de ese estilo, pero con el tiempo deberían contarse por millones. Y la experiencia de Cheney demuestra que no estaba equivocado con su predicción, o al menos que no era el único en temer este tipo de ataques.

    Pero esta conectividad omnipresente, en dispositivos como esta bomba centrifuga que tenía Cheney, obviamente se convierte en una ventaja, ya que los médicos pueden controlarla sin tener que realizar ninguna incisión en el cuerpo. Igualmente he leído de varios experimentos interesantes, incluyendo una prótesis para sustituir a una mano controlada por un app de iPhone que hacen suponer una nueva generación de dispositivos radiocontrolados. Pero no se puede negar que el asunto de la conectividad implica una gran responsabilidad, y que deben tomarse todas las medidas necesarias para proteger estos dispositivos, pero garantizando aún que en caso de emergencia esta seguridad elevada, no llegue a costarle la vida a alguien.

    La verdad es que yo nunca me imagine que iba a estar hablandodeti Dick Cheney, ya que siempre te vi como alguien lejano a la tecnología, ¡pero que iba yo a suponer que realmente la llevabas tan metida en tu corazón!

  • Seguridad 2010: Conversaciones sobre un tema preocupante: las ciberguerras

    Seguridad 2010: Conversaciones sobre un tema preocupante: las ciberguerras

    Entrevistando a Vladislav Nemec, CEO de la firma de seguridad Trustport, me salí un poco del tema y tocamos el punto de las ciberguerras, un concepto sobre el que se habla mucho pero del que se sabe poco, y que me apasiona.

    La idea de un ciberguerra, como la forma de combatir de los pueblos del futuro suena a ciencia ficción, pero muchos expertos asumen que ya han ocurrido eventos que pueden considerarse como ciberbatallas. De hecho la Unión Europea acaba de realizar un simulacro de ciberguerra llamado CyberEurope 2010 para comprobar como reaccionarían ante ataques ciertas instituciones importantes de la unión.

    Nemec comienza con una aseveración muy interesante: para que ocurra una ciberguerra ambos países deben tener un desarrollo avanzado y comparable. El razonamiento detrás de esta frase es tan sencillo como contundente: si uno de los países no depende de las computadoras de forma absoluta, será menos vulnerable a este tipo de ataques, y a la vez será poco probable que pueda atacar al otro. Y aunque hoy día solemos pensar que todo depende de las computadoras y sistemas conectados a la Internet, esto no siempre es así. Muchos países en desarrollo –entre los más proclives a iniciar una guerra– serían muy poco vulnerables a este tipo de ataques.

    Sin embargo al continuar conversando quedamos de acuerdo en que las ciberguerras son más factibles de ocurrir siguiendo un esquema de guerrilla o terrorismo, generalmente por facciones internas de un país.
    Otro aspecto interesante al pensar en una ciberguerra pasa por considerar el uso de los botnets como ejércitos. Si bien en caso de un enfrentamiento abierto entre naciones, el uso de las computadoras de un gobierno o territorio podría ser una opción, en el caso de ataques tipo guerrilla seguramente se utilizarían botnets conformadas ilegalmente, al menos en uno de los dos lados. Estos botnets lanzarían ataques contra sitios establecidos, pero podrían ser contraatacados con programas que busquen neutralizarlos al conformar una botnet de oposición. Nemec señala que ya se han hecho ensayos en Europa de botnets –aunque se le llame tecnología de nubes—que se comunican entre sí para detectar y prevenir intrusiones y ataques, conformando una red defensiva capaz de responder de manera automática a ataques y difundir información a todas las máquinas que conforman la red para evitar futuras intrusiones. Así un PC que reconoce un ataque, alerta de inmediato al resto de la red y de esta manera se va elevando la capacidad defensiva de la misma.

    Para Nemec lo peor en este tema está por venir. Actualmente hay desarrollos en Europa para la conformación de redes eléctricas inteligentes, que se comunican entre sí para abaratar costos de consumo y maximizar el aprovechamiento. En el futuro los electrodomésticos podrán actuar como parte de esta red, para activarse a horas de menor consumo –y costo—y hasta actuar como baterías que puedan conservar esta energía más barata para ser usada luego. Pero es en este escenario altamente conectado y con dispositivos inteligentes, donde podrían ocurrir ataques de importancia. Por ejemplo imaginen un ataque que deje inoperantes a los calefactores de toda una ciudad, en medio de una noche de invierno. Es obvio que mientras más crece la interconexión, más aumentan los riesgos.

    Así que el día de mañana, si cuentas con una aspiradora conectada a la Internet, piensa que quizás una célula terrorista la puede utilizar en un ataque a tu ciudad, con sólo encenderla –junto a otros miles de aparatos más—para colapsar las redes eléctricas de tu país. Entonces al estar hablando de ciberguerra, sin querer podríamos estar también hablandodeti.