Pocos anuncios hasn sido tan esperados como el lanzamiento de la PC-Tableta de Apple, el iPad. Los cientos de fotos de prototipos, las decenas de descripciones técnicas y los miles de buenos deseos, quedaron prácticamente satisfechos con la presentación de Jobs. Si el iPad cambia el mercado o no, habrá que verlo, auqnue conociendo a Apple, probablemente lo logre.
Pero el efecto más inesperado del lanzamiento del iPad, ocurrió en dos mercados distintos. El primer efecto vino por el lado de la industria de los procesadores. El flamante A4 es un procesador que luce muy eficiente, y que eleva el poder de las PC tipo tableta a un nivel que le será dificil de alcanzar a la competencia de Apple. Además Apple tiene el control sobre el desarrollo del chip, y eso permitirá optimizarlo de manera importante. Este efecto, aunque importante, era predecible.
Pero es el otro efecto el que más me llama la atención. Son los fabricantes de teléfonos inteligentes los que en este momento tiemblan. El A4 está optimizado para correr OS X, como el iPhone. El A4 consume poca energía y brinda una experiencia de usuario importante. Y con la capacidad que tiene, bien puede librar al iPhone de las limitaciones del tamaño de pantalla y o potencia de calculo, para realizar aplicaciones mucho más complejas.
A diferencia de otras tablet, la iPad está diseñada como una ampliación de un teléfono, y no como una PC con limitaciones. Apple no tiene –ni ha tenido—miedo de tomar estas decisiones radicales, y muchas veces le ha funcionando, y es muy probable que ahora vuelva a funcionar. Mientras, yo estaré esperando a ver si puedo comprarme una iPad y así poder estar hablandodeti desde ese nuevo dispositivo.
![Las repercusiones [ocultas] del Ipad](https://hablandodeti.com/blog/wp-content/uploads/2010/01/a4-50x50.jpg)

Tal como les comentaba hace poco, la idea que tiene la industria de que las netbook tienen su espacio propio y no van a canibalizar a las ventas de las notebook está cimentada más en buenas intenciones que en razones serias. Y que me sigan disculpando los amigos de los que difiero.
Con este título mas de uno se preguntará sí me he vuelto loco. Pero es que hay dos cosas que me han sacudido en estos días. La primera es la comparación entre Jobs y Fidel que hace un cubano [estoy asumiendo la nacionalidad] en twitter y que mi buen amigo Luis Indriago me hizo notar. El paralelismo entre Fidel y Jobs es grande. Ambos son líderes indiscutibles de sus propias empresas o países, al punto que hasta quienes los odian han tenido que reconocer que no saben que pasará después de que ellos no esten. Ambos se han separado de sus cargos por enfermedad, y aún así pareciera que la suerte del país o de la compañía siguen atadas a su hilo vital. Ambos estan desde hace tanto tiempo en el poder y se han acostumbrado tanto a mandar que no pueden hacer nada más. 

Cuando hace 40 años se presento el primer ratón de computadora al público, en una exposición en la ciudad de San Francisco, Douglas Engelbert y 17 investigadores de Stanford estaban conscientes de que el ratón y el NLS –un moderno sistema operativo que incluía el uso de hipertexto, tal como se conoce hoy en la Web—cambiarían el mundo. Y aunque no sucedió tal como ellos pensaban, realmente si cambiaron el mundo.
Y aunque hoy use un ratón Microsoft Natural Wireless Laser Mouse 6000 cuando trabajo en la PC para evitar los problemas del tunel metacarpiano, no siento gran distancia entre este y el ratón de mi primera Mac, una 512KED.