Ante los rumores sobre la salud de Steve Jobs, las reuniones de Apple para develar los planes de sucesión de su CEO y la reveladora foto que lo muestra de espaldas sentado al lado de Obama, todo periodista de tecnología que se precie debe haber comenzado a poner en orden lo que conoce de ese hombre. Y yo no soy la excepción.
Pero al llegarme hoy una referencia en Facebook (vía mi amiga Adriana Limón) sobre el discurso que dicto en Stanford un año después de haber sido operado del cáncer de páncreas, tome la decisión de rendirle un pequeño tributo mientras está aún vivo, aunque lo más probable es que él jamás se entere.
Este discurso es una pieza atípica en la historia de Jobs. No está tan preparado como sus presentaciones en el MacWorld. Por el contrario Jobs lee todo el tiempo el discurso, algo inusual, pero no por eso deja de ser apasionante. Del resto sigue la mayoría de las normas de las presentaciones de Jobs –algo que todo presentador que se precie debe al menos conocer. Primero usa la regla de tres, y presenta sólo tres anécdotas. En las tres anécdotas hay villanos claros, a los que se les presta poca atención, y desenlaces humanos y positivos. Suficientemente corto, y aún así con interrupciones de humor que permiten aligerar el ritmo. En fin, un gran discurso, sin aspavientos, sin exageraciones y apelando a la parte humana. Estoy seguro que para mis lectores no dice nada nuevo, pero estoy seguro de que todos podrán aprender algo. Así que Steve, hoy estamos aquí habalandodeti, mientras aún estás vivo, con la seguridad de que mucha gente lo hará cuando ya no estés con nosotros.

Con este título mas de uno se preguntará sí me he vuelto loco. Pero es que hay dos cosas que me han sacudido en estos días. La primera es la comparación entre Jobs y Fidel que hace un cubano [estoy asumiendo la nacionalidad] en twitter y que mi buen amigo Luis Indriago me hizo notar. El paralelismo entre Fidel y Jobs es grande. Ambos son líderes indiscutibles de sus propias empresas o países, al punto que hasta quienes los odian han tenido que reconocer que no saben que pasará después de que ellos no esten. Ambos se han separado de sus cargos por enfermedad, y aún así pareciera que la suerte del país o de la compañía siguen atadas a su hilo vital. Ambos estan desde hace tanto tiempo en el poder y se han acostumbrado tanto a mandar que no pueden hacer nada más. 
Cuando hace 40 años se presento el primer ratón de computadora al público, en una exposición en la ciudad de San Francisco, Douglas Engelbert y 17 investigadores de Stanford estaban conscientes de que el ratón y el NLS –un moderno sistema operativo que incluía el uso de hipertexto, tal como se conoce hoy en la Web—cambiarían el mundo. Y aunque no sucedió tal como ellos pensaban, realmente si cambiaron el mundo.
Y aunque hoy use un ratón Microsoft Natural Wireless Laser Mouse 6000 cuando trabajo en la PC para evitar los problemas del tunel metacarpiano, no siento gran distancia entre este y el ratón de mi primera Mac, una 512KED.