Mientras Vista sigue creando polémica en las corporaciones –al punto de que Bill Gates ya dejó claro que las esperanzas se cifran en un Windows 7 con mayor rendimiento—hay un sistema de Microsoft que quizás pasa un poco por debajo de la mesa: Windows Server 2008 (WS2008).
He tenido la suerte de seguir el desenlace de este sistema desde hace casi un año hasta su lanzamiento en el mes de Febrero y, pese a tener una posición bastante crítica al respecto, he encontrado que Microsoft si hizo allí mucho de lo que no hizo con Vista.
Pero primero veamos el escenario. Si bien es cierto que nadie le pedía a Microsoft que desarrollara Vista, XP ya tenía demasiados años y pronto se vería su obsolescencia. Es más, la arquitectura para desarrollar nuevas aplicaciones gráficas, especialmente juegos, clamaba por una mejor arquitectura de software. Microsoft debía desarrollar a juro algo nuevo, especialmente al ver como mejoraban Mac OS X y Linux. Estos dos sistemas forzaron la barra para que en Redmond se apuraran más de lo debido –desde mi humilde punto de Vista—y le quitaron al menos seis meses de maduración a Vista, meses que le hubieran hecho mucho bien dando chance de que sacaran mejor hardware y se crearan drivers para los periféricos existentes.
Pero con Windows Server no pasó lo mismo. Microsoft, decidido a ganar terreno en el área de servidores de tamaño medio y grande, fue directo a los operadores de estos sistemas y les preguntó que querían. ¿Necesitan una consola para introducir comandos en línea? Aquí está PowerShell. ¿Mayor interoperabilidad? Aquí va, trabajen con SUSE Linux. ¿Virtualización? Aquí tienen varios sabores desde el sistema operativo, hasta las aplicaciones. ¿Un servidor más compacto para tener menos vulnerabilidades? Aquí está, un servidor configurable.
Se sabía a quien había que complacer, se le pregunto que quería y se implementó. La estrategia fue más que adecuada.
Hablando de TI en Redmond con Bob Vise, Director de Microsoft para Windows Server, quedó claro que la idea fue brindar un sistema operativo que hiciera lo que los administradores de sistemas requerían. Todo construido sobre una base sólida, y midiendo los requerimientos de los usuarios; tomando en cuenta las cuatro tendencias de hardware que más influyen actualmente: computación de 64 bits, virtualización, procesamiento multi core y reducción de consumo eléctrico.
Bill Laing, Gerente general de la División de Servidores de Windows, me señalaría más tarde, durante el evento de lanzamiento en Los Ángeles, que los usuarios de Windows Server 2003 les habían hecho énfasis en varios puntos a mejorar en WS2008 como:
- La experiencia en el escritorio es opcional (no se necesita tanta interfaz gráfica)
- El servidor debía ser más que un simple cliente con funcionalidades agregadas
- Los servidores deberían poder ser instalados y, especialmente, administrados según los roles que deben realizar.
- Las mejoras esenciales deben ser en la administración, la confiabilidad y el rendimiento
Además Bill recalcó la importancia de las versiones de Windows para Medianas y pequeñas empresas, que vienen en “combo” con servidores de correo y Bases de Datos y son parte de una estrategia para lograr desplegar el sistema desde las pequeñas empresas hasta los grandes centros de datos.
Sin duda alguna, la División de Windows para PCs tiene mucho que aprender de su hermana mayor, la División para servidores.
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