Mientras casi todo el mundo tuvo oportunidad de ver la inauguración de los juegos olímpicos en directo, los habitantes de Estados Unidos tuvieron que conformarse con ver la inauguración doce horas más tarde, en el horario prime de NBC, empresa que compró los derechos de transmisión para el gigante del norte, por aproximadamente unos 900 millones de dólares. Con sus derechos exclusivos, la NBC tomó la decisión de no permitir que ningún otro medio, incluyendo la Internet, transmitiera la inauguración en vivo, y las cadenas competidoras de NBC sólo pudieron dar la información acompañada con fotos, pero no videos.

Las críticas no se hicieron esperar y una idea constante en casi todas las quejas es que resulta imposible concebir que en esta época, signada por la inmediatez de Internet, una compañía pueda tomar una decisión de “congelar” la información.

Lo cierto es que hubo varios intentos de subir videos de la inauguración a YouTube, pero pocos minutos más tarde fueron desincorporados. Los estadounidenses buscaron con desespero en la Internet y sólo algunos encontraron opciones en sitios extranjeros.

Quizás la NBC haya logrado beneficios de este hecho, pero sin duda que también ha entrado a la historia de una manera oscura, al querer doblegar el espíritu de la Internet. No es la primera empresa que lo intenta ni tampoco, creo, será la primera en fracasar y pagar caro su error, tal como le ocurrió a Microsoft cuando quiso desafiar a la Internet creando su propia red: MSN. El precio de esto, aún lo está pagando la empresa de Redmond.

¿Será casualidad que ambas compañías se asociaran en su momento para formar MSNBC, el tercer canal de noticias más visto en USA? Para que vean que hablar de TV es tambien estar hablandodeti.